Un día en el Paraíso

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Por Sergio Morchón

Amsterdam siempre es un destino deseado por un spotter. A pesar de ser un pequeño país, es uno de los principales aeropuertos del mundo. La frecuencia con la que se pueden ver ‘heavies’ lo hace muy apetecible a pesar de la rigurosidad del clima, sobre todo cuando ya hemos entrado en noviembre. Otra de las características especiales de Schiphol es la ausencia de vallas. Cuando en Barcelona estás harto de pelearte con las vallas, y el tampón de clonar del Photoshop echa humo después de una sesión de espoteo para quitarlas, llegas a AMS y te encuentras que no hay. En su lugar te encuentras graciosas señales de tráfico de prohibido el paso a peatones, y el inevitable canal de agua. Las vallas solamente se encuentran en los caminos que entran al recinto. Todo lo demás es césped.

Desde Barcelona puedes viajar con Vueling a Amsterdam, llenar tus tarjetas de memoria y volver cuando se ha puesto el sol, para dormir en tu casita. Pero este viaje no fue así. Hotel céntrico (con céntrico me refiero a que no estaba en el aeropuerto…), coche de alquiler (indispensable para una buena sesión de spotting) y un día para la visita turística a la ciudad, cosa que os recomiendo a todos: pasear por los canales, de una manera despreocupada produce (casi) tanto placer como un día de heavies en AMS.

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Los puntos de spotting están muy separados en Schiphol. Hay muy buenas páginas donde puedes verlos. Incluso de ésta te puedes bajarlos como POI para el GPS TomTom… Todo un ahorro de tiempo. La nueva pista (relativamente nueva, ya que lleva unos años en servicio) 36L/18R queda tan lejos del resto que puedes tardar más de 20 minutos en llegar. Es por eso que es tan necesario el coche de alquiler, aunque en algunas webs puedes encontrar la manera de acceder con transporte público.

Otra particularidad de Shiphol es que es el único aeropuerto que conozco (seguro que hay más, pero no los conozco) en que las pistas, a parte del típico número que nos da el rumbo que siguen, tienen otro nombre. Así tenemos la mítica pista 06/24 también conocida como Kaagbaan, la 18R/36L (la más alejada) o Polderbaan, la 18C/36C o Zwanenburgbaan, la 09/27 (la mítica del McDonalds) o Buitenveldertbaan, la pequeña 04/22 o Fokkerbaan/Oostbaan (situada cerca de los hangares Fokker) o la 18L/36R o Aalsmeerderbeen. La verdad, muy romántico. Leer los nombres de las pistas, y sobre todo saber que los espotters locales se refieren a ella más por su nombre que por sus números, te transporta a otra época de la aviación soñando con que en la Kaagbaan, con ese nombre, solamente puedan aterrizar DC-3 o SuperConstellations…

Una de las primeras cosas que miramos cuando vamos a espotear es la configuración de las pistas. Eso te marca a cuál de los ’spotting sites’ tienes que ir. Esto, en Schiphol es muy complicado. Con 5 pistas de las cuales fácilmente te puedes encontrar 3 o hasta 4 activas, entre despegues y aterrizajes, y cuando te tienes que fiar de tu GPS para ir de un punto a otro porque no conoces la zona, realmente tienes un problema nada más salir de tu hotel o de la casa de alquiler de coches… ¿Hacia dónde voy? Hay aviones saliendo y llegando de todas partes! Tras unos minutos algo caóticos, decidimos ir a los puntos habituales más famosos de Amsterdam, situados al lado de la terminal de carga, en la Kaagbaan (me resisto a llamarla pista 06/24). Sabía que las obras posiblemente me impidieran llegar a aquel punto de espoteo tan parecido al paraíso donde estuve hace un par de años, pero después de buscar en foros y webs habituales, no encontré ninguna referencia sobre la existencia de un punto alternativo. Pero no fue así. Tuvimos que retroceder sobre nuestros pasos y encaminarnos hacia donde realmente veíamos aterrizar aviones, la famosa terraza del McDonnalds.

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Esa terraza tiene incluso carteles que la acreditan como uno de los puntos de espoteo de Schiphol. No en vano es un sitio inmejorable para avistar aviones, siempre y cuando aterricen por la pista 27: puedes dejar el coche al lado, tienes bancos y mesas para sentarte y un McDonnalds al ladito. ¿Qué más quieres? Pues un pequeño detalle: no tener los aviones a contraluz durante la mañana. A pesar del viento y las nubes, a veces teníamos ratos de sol providencial que le daban a las fotos ese toque mágico de la luz sobre un fondo de nubes negras. Estuvimos en ese punto observando el aterrizaje con viento cruzado de algún avión medio y de un A330, pero el contraluz impedía hacer buenas fotos.

Así que nos pusimos a pensar y finalmente dedujimos que los despegues mayoritarios tendrían que estar haciéndose por la pista 36L, aquella que está enormemente alejada del resto del complejo aeroportuario, ya que realmente desde esta terraza estábamos viendo muy pocos despegues por la Kaagbaan, así que tendrían que estar utilizando a la vez otra de las pistas. Cogimos nuevamente el coche, y tras casi una hora desde que comenzamos la búsqueda y una vuelta completa al aeropuerto, llegamos a nuestro punto final de espoteo.

Una vez allí, nos encontramos con algún que otro spotter local, pero la verdad no había mucha animación. Posiblemente el día no era el mejor, ya que el viento y el frío, además de la lluvia intermitente lo hacía francamente desapacible. Dejamos el coche aparcado en la rotonda y nos encaminamos hacia la pista. Desde allí podíamos ver perfectamente desde cómo el avión entraba en la pista 36L para despegar, allá a lo lejos, hasta realizar la rotación justo delante de nuestras narices. Después desaparecía majestuoso por encima de los verdes campos hacia los cielos color plomizo. Todo lo que veíamos eran campos y pista, sin vallas excepto en un lugar estratégico para nuestras pretensiones de buenas fotos: el lugar de rotación coincidía con una de las vallas que cercaban uno de los accesos terrestres al aeropuerto: Schiphol está rodeado de canales que hacen las veces de barrera natural impidiendo el paso, pero no la vista. Pero obviamente, en los accesos terrestres existe un pequeño puente que pasa por encima del canal , y una valla, colocada justo donde los heavies realizan la rotación. Un pequeño inconveniente! Unos años atrás había estado en ese mismo sitio, pero el viento era contrario, y los aviones aterrizaban en esa pista en el sentido contrario, sin tener nada que se interponga entre tu cámara y el lugar de la toma.

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Tenía dos opciones: o fotografiar a los aviones en carrera de despegue, y tener suerte en aquellos heavies más ligeros, que rotarían antes de la valla, o ya fotografiarlos desde detrás una vez en vuelo. La luz era mucho mejor para hacer esto segundo, sobre todo en aquellos momentos en los que asomaba tímidamente el sol, pero me negué a prescindir de unas fotos tan plásticas como un avión enorme, con el tren delantero ya en el aire, y esparciendo gran cantidad de agua que sus turbinas levantaban de la pista mojada. En ocasiones los reflejos del sol echaban a perder las fotos, pero en otras muchas no hicieron más que mejorarlas!

Pues allí estuvimos soportando la climatología adversa unas cuantas horas. Finalmente decidimos estar en el coche hasta que veíamos que alguno de los heavies típicos de Amsterdam se dirigía a la cabecera de pista. En ese momento salíamos cámara en mano para inmortalizar el momento, para después volvernos a refugiar de la lluvia, el frío y el viento en nuestro pequeño Corsa. De esta manera pudimos observar como 747 de JAL, KLM, Great Wall Airlines, Atlas Air, Northwest, o Emirates despegaban. O los no menos impresionates 340 de Cathay Pacific, o los MD11 de Martinair o KLM, o los 777 de United Airlines o KLM, o algún que otro 767 de Martinair o Northwest. Vamos, un día completito.

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El tiempo continuó empeorando, y los eventuales claros que nos iluminaban de una manera dramática a los verdaderos protagonistas –los heavies de Schiphol- cada vez fueron más eventuales, y finalmente acabaron desapareciendo. Pero aún hubo luz suficiente para el 747 de Malaysia –colores especiales- o el MD11 Cargo de Martinair –ese que lleva rosas o pimientos pintados, aún no he logrado descubrir qué es-. Finalmente, un poco cansados, con frío y haciendo ya fotos no muy buenas, decidimos volver al McDonalds, pero esta vez a comer algo.

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Desafortunadamente, mientras comíamos no aterrizó ningún avión por la pista del “McDonalds”, pero no hizo falta para recordarnos que estábamos en una de las mecas del spoterismo, ya que algunas mesas del restaurante estaban decoradas con motivos aeronáuticos. Ya no vi ni las pantallas anunciando las salidas y llegadas ni la decoración exclusivamente aeronáutica, pero el McDonalds de Schiphol sigue siendo mítico.

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Me traje unas cuantas Gb de fotos que como suele pasar, tardaré meses en procesar. De hecho, cuando ya ha pasado casi un mes solamente he editado la mitad, pero ya han salido alguna que otra foto memorable, de aquellas que guardas en tu carpeta de fotos favoritas. Aunque lo mejor me lo quedo como recuerdo en mis retinas y mis oídos: Ver y oír despegar un Jumbo a escasas decenas de metros, sin una doble valla que te moleste, es único. Hay gente que tiene la suficiente sangre fría como para dejar de hacer fotos en los momentos culminantes solamente para disfrutarlos más intensamente… Yo no supe hacerlo. Pero después de mirar las fotos, me hubiera gustado hacerlo al menos una vez… Incluso cerrar los ojos y sentirlo. El despegue de un Jumbo en mis oídos y en mi olfato, dejando volar la imaginación. Las cámaras a veces no hacen más que distorsionar la realidad e impedirte vivir los eventos en directo, pero al menos alargan ese placer a muchos días (o meses) de distancia, cuando te deleitas viendo esas fotos que merecieron hacer un viaje a Amsterdam. Cuando eso pasa, no puedes hacer otra cosa que pensar en volver.

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3 Comments

  1. MORK dice:

    Genial la narracion Sergio!!! la verdad es que pasamos un buen rato, yo desde luego como spotter novato nivel 0 me lo pase muy bien (salvo por la lluvia y el frio que casi nos congela).
    Ver tal cantidad de aviones grandes a esa distancia y en ese paisaje es inmejorable. Gracias por molestarte en pasar a recojerme al hotel!! se que ibas con relativamente poco tiempo que perder, te lo agraedezco.
    Mis fotos son una autentica kk, entre otras cosas por que lo que esperaba era …. a ver las tuyas!! asi que yo si que me dedique a “ver” los aviones mas que a fotografiarlos. Pero bueno de los pocos que pille, en mi galeria colgue algunas.

    http://mork.norai.net/v/Asian+Tour+2/

    un saludo!!

  2. Hola Sergio:

    Me ha encantado tu relato (especialmente los últimos párrafos) Transmite tanta pasión como tus fotos.

    La verdad es que he tenido esas mismas sensaciones más de una vez. Me refiero a estar en la disyuntiva de si fotografiar (y ver la escena a través de un pequeño agujerito) o dejar la cámara y disfrutar del momento en toda su plenitud… sonidos, olores (por cierto, mi familia y amigos me miran como un bicho raro cuando les digo que me encanta el “O de Querosen” :-) ) Lo cierto es que ese “maravilloso aroma” lo tengo asociado a innumerables buenos momentos.

    Mi particular “momento en el paraiso” fué la jornada que pude disfrutar en septiembre de 2006 en la Base de Albacete durante el Tiger Meet (el día de spotters y prensa)… Sentir en tu estómago, oler, oir y ver un despegue tras otro de F-16, F-18, Tornados, Mirage 2000, Mirage F-1, Rafales… y todo a escasos metros de la cabecera…

    En fin, que hay que estar afectado por el virus del “aerotrastorno” para comprender y compartir esas sensaciones.

    Una vez más felicidades por el relato y os deseo a todos un 2008 pródigo en momentos como los plasmados.

  3. [...] ejemplo perfecto de que saber hacer y como saber tratar a los aficionados, me remito solamente al artículo que el genial Sergio Morchón escribió para Aerotrastornado. Como dicen algunos, parece que Europa empieza en los [...]

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