Lo que nos une

Sería un atrevimiento decir que lo que yo siento por este mundo, el de la aviación por supuesto, es algo que compartan todas las personas que conozco y que sé que aman la aviación y lo que le rodea. Y si, he dicho sentir. Sin embargo me aventuraré y compartiré con las personas que lean esto lo que yo realmente siento, habrá quien piense que estoy loco o trastornado, para eso nos llamamos aerotrastornados, o habrá quien lo comparta y entonces el título de esta reflexión tendrá sentido.

Cuando uno es pequeño, raro es que no se sienta atraído por un coche, por un tren o por un avión. A medida que uno se va haciendo mayor lo termina por ver como lo que realmente es, un objeto, una obra de ingeniería que cumple su función. Pero hay quien como yo esa ilusión no la ha madurado y la sigue sintiendo como si aún fuese un niño. O puede que aún siga siendo un niño dado mi relativa juventud, que aún no sé nada de la vida, que aún vivo en mi burbuja y que tarde o temprano terminaré por perder la ilusión y ver la realidad. Mientras tanto disfrutaré de ella porque es la responsable de que día a día luche por cumplir mi sueño y es la de poder mezclar esa ilusión y la realidad.

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Esa ilusión la percibes cuando ante tus ojos ves por primera vez el despegue de un avión. Lo ves allí a lo lejos, al otro lado de la pista y cuando empieza a encararla a tus oídos llegan el rugir de sus motores, notas como da un poco de empuje para poder centrarse y espera. Espera a que el controlador le de permiso y tu empiezas a sentirte un poco nervioso, no sabes cuando escucharás de nuevo el rugir los motores a toda potencia. Finalmente tras un breve espacio de tiempo que a ti se te hace interminable lo escuchas, un breve estruendo que poco a poco vas notando con más intensidad a medida que se va acercando hacia ti, coge velocidad y con tu mirada recorres rápidamente todas las partes del avión pero te fijas en el tren delantero, venga, venga levanta, a pesar de la distancia que te separa estas tan atento que percibes como poco a poco se va elevando hasta que finalmente la fuerza de sus motores y su diseño lo hacen arrancarlo del suelo. Sigue ascendiendo, el estruendo es más y más fuerte, hasta que desaparece, y lo ves volar, ves su majestuosa silueta con las alas flexadas, allá va. No oyes el sonido del avión, percibes el silencio y poco a poco ves como se va desvaneciendo a través de las nubes hasta desaparecer.

Pero esa ilusión no es simplemente por lo espectacular del despegue de cualquier avión. Es la ilusión de volar. Tener ante ti y me refiero a estar delante no observarlo a lo lejos a un avión cualquiera es diferente, el tacto, el olor característico que te atrae. Volar en el, en cualquier avión comercial que hoy en día tenemos la suerte de volar y como a través de la ventanilla observas ese espectáculo mientras oyes el susurro del motor. A través de la ventanilla observas las nubes y como vas navegando sobre ellas y a lo lejos al fondo si te fijas un poco observas pequeñas poblaciones, montañas, ríos, el mar que desde esa altura parece como si alguien hubiera hecho una fotografía a un trozo y la hubiera repetido millones de veces, parece una maqueta.

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Es la ilusión de poder estar a casi un paso del espacio, por que no, aunque ese paso se mida en varios kilómetros. Como en esa inmensidad de cielo que tenemos encima de nuestras cabezas en el que día a día se cruzan aviones, con diferentes destinos, como al verlos pasar observas esa trayectoria perfecta que describen y como en silencio pasan a semejante velocidad a varios kilómetros de ti, pero que mas da, en el cielo los kilómetros son como si fueran metros. La ilusión de mirar al cielo y ver más que el color azul. Mirar al cielo y seguir la estela que se dibuja en el cielo y la sonrisa que se te dibuja en tu cara. La facilidad de ir a destinos exóticos y que a un piloto lo convierten en casi un aventurero si no fuera por el pequeño detalle de que casi todo esté descubierto. El halo de prestigio y de fascinación que implica la palabra avión que aunque su época dorada pasó hace ya algunos años sigue y seguirá siendo simplemente el sueño de volar. Un sueño que todos hemos tenido y algunos seguimos teniendo.

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Quizás esta reflexión sea fruto de las fechas en las que estamos en el que uno se encuentra algo melancólico. Aprovecho para desearos un feliz año y un próspero año nuevo.

Felices Vuelos!

3 Comments

  1. Raquel dice:

    Acabo de aterrizar en este blog, y tras leer este fantástico post además de emocionarme porque he sentido que alguien se ha metido en mi y está describiendo exactamente los sentimientos que en mi provocan los AVIONES, he decidido que debía dejarte mi comentario… Jamás pensé que pudiera haber alguien que sintiera así.
    Verás yo no soy muy entendida en temas de aviación…Simplemente los aviones me fascinan. Me emocionan. Yo no sé de donde me viene a mi este sentir, esta admiración, este hechizo. Lo siento desde niña…De todos modos a pesar de sentir esta ilusión, esta atracción al ver los aviones despegar o aterrizar…al verlos de cerca aún suspendidos en el aire…verlos levantarse del suelo y animarles a que lo hagan…nunca hasta ahora me había puesto a indagar en el tema. A aprender más cosas, a saber más de este mundo. Quiza internet y haber volado un poco en los ultimos 3 años me han animado a profundizar. Aún asi poco se de este mágico, para mi, mundo. Pero me voy a leer tu blog de cabo a rabo..porque me da la sensación de que además de que me voy a enganchar y de que me va a encantar…voy a recuperar el tiempo perdido y me voy a ir acercando poco a poco a mis amigos los aviones. Y además voy a aprender un montón.
    Los aviones que mas me gustan son los comerciales, los grandes boeing sobre todo. Y hasta hace poco cuando no sabia que habia gente que al igual que yo disfrutaba “viendo” los aviones, yo también pensaba que este placer mio era un poco “rarito”…
    En fin, tú has plasmado perfectamente lo que yo siento…no tengo nada que añadir, porque tu descripción es perfecta. Me ha emocionado. Solo quería hacerte saber que aqui hay otra aerotrastornada que ahora ademas va a empezar a interesarse más por todo lo que rodea al maravilloso mundo de los aviones.
    Gracias por este post. Espero volver a aterrizar por aqui a menudo.

  2. admin dice:

    Tu comentario me ha parecido precioso. Lo que más me ha fascinado de tu respuesta al recibirla ha sido que como con mis palabras he conseguido esa reacción. Es lo bonito de escribir un weblog saber que a la gente le gusta lo que escribes y que puedes llegar a conseguir transmitir cosas como creo tu has sentido. Con comentarios como el tuyo animan a que siga día a día pensando cosas sobre las que escribir e intentar plasmarlas aquí tal y como yo las siento. Sólo espero que los próximos te gusten tanto o más que este.

    Gracias a ti por comentar.

    Un Saludo.

  3. Gizmo dice:

    No podía estar más de acuerdo con tu descripción… y lo dice uno que lloró la primera vez que vio despegar un Harriar :)

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